{"id":1762,"date":"2025-06-22T10:28:14","date_gmt":"2025-06-22T10:28:14","guid":{"rendered":"https:\/\/laluisianaelcampillo.com\/?p=1762"},"modified":"2025-06-22T11:06:59","modified_gmt":"2025-06-22T11:06:59","slug":"historia-de-un-superviviente-jose-ancio-arroyo-el-anadio-iii-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laluisianaelcampillo.com\/index.php\/2025\/06\/22\/historia-de-un-superviviente-jose-ancio-arroyo-el-anadio-iii-parte\/","title":{"rendered":"Historia de un superviviente: Jos\u00e9 Ancio Arroyo, \u00abEl a\u00f1ad\u00edo\u00bb III Parte"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1732\" src=\"http:\/\/laluisianaelcampillo.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Jose-Ancio-Arroyo.-Imagen-mejorada-200x300.png\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/laluisianaelcampillo.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Jose-Ancio-Arroyo.-Imagen-mejorada-200x300.png 200w, https:\/\/laluisianaelcampillo.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Jose-Ancio-Arroyo.-Imagen-mejorada-683x1024.png 683w, https:\/\/laluisianaelcampillo.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Jose-Ancio-Arroyo.-Imagen-mejorada-768x1152.png 768w, https:\/\/laluisianaelcampillo.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Jose-Ancio-Arroyo.-Imagen-mejorada.png 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/>Unos meses antes de la ca\u00edda de Madrid, fue trasladado a Tomelloso (Ciudad Real) con el objetivo de proteger a la poblaci\u00f3n civil, as\u00ed como al campo de aviaci\u00f3n republicano situado en la Vereda de Socu\u00e9llamos. A apenas cien metros del casco urbano, se encontraba este aer\u00f3dromo de campa\u00f1a: sin iluminaci\u00f3n nocturna ni se\u00f1alizaci\u00f3n en sus pistas, que no estaban asfaltadas, ubicado sobre terrenos agr\u00edcolas. A pesar de sus limitaciones, tuvo un notable valor estrat\u00e9gico. Contaba con amplios hangares y viviendas utilizadas por miembros del ej\u00e9rcito sovi\u00e9tico, donde los c\u00e9lebres aviones Tupolev SB-2, conocidos como \u201cKatiuskas\u201d, ten\u00edan su base.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La situaci\u00f3n social que se encontr\u00f3 al llegar a Tomelloso era inquietante. El pueblo estaba profundamente dividido entre antifascistas y simpatizantes del levantamiento militar. Se viv\u00eda un clima de enfrentamiento permanente. Surgieron grupos armados encargados de detener a vecinos afines a los sublevados; se expropiaron tierras a los llamados \u00abse\u00f1oritos del vino\u00bb, se impuls\u00f3 la colectivizaci\u00f3n de f\u00e1bricas, incluidas las pertenecientes a las empresas jerezanas Gonz\u00e1lez Byass y Domecq. Se multiplicaron los milicianos y los cuerpos de guardia encargados de la depuraci\u00f3n fascista. Hubo detenciones sumar\u00edsimas, quema de im\u00e1genes religiosas, asesinatos indiscriminados, saqueos etc.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La econom\u00eda de guerra impuesta empezaba a hacer estragos entre la poblaci\u00f3n. Las cartillas de racionamiento trajeron consigo hambre generalizada, protestas, huelgas.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La poblaci\u00f3n estaba obligada a alojar a los miembros del ej\u00e9rcito republicano que llegaban al pueblo. Una familia adinerada de ideolog\u00eda conservadora lo arrop\u00f3 desde el primer d\u00eda ofreci\u00e9ndole techo, comida y cari\u00f1o. Fue all\u00ed donde conoci\u00f3 a Mar\u00eda Jes\u00fas (de quien solo conocemos el nombre). Jos\u00e9 los protegi\u00f3 durante aquella etapa de represi\u00f3n, caos y muerte para quienes eran considerados contrarios a la Rep\u00fablica. Durante su estancia en aquella casa, logr\u00f3 integrarse tanto que no pudo evitar recordar la vida truncada que anhelaba vivir junto a su esposa. Una vida rota por esa maldita guerra que tanto da\u00f1o caus\u00f3.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Sentado en silencio, bajo el cielo plomizo de Tomelloso,&nbsp; intu\u00eda que el final de la guerra se acercaba. Pero no llegaba la paz, sino otra amenaza: la venganza. Hab\u00eda visto con sus propios ojos c\u00f3mo el odio se desataba en las calles, c\u00f3mo las represalias ca\u00edan con violencia sobre vecinos enfrentados por ideas; familias rotas, miradas de miedo. Sab\u00eda que, cuando las tropas nacionales tomaran el pueblo, la sangre correr\u00eda de nuevo y esta vez, podr\u00eda ser la suya.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En ese desasosiego, un pensamiento le golpeaba el pecho con fuerza: Valle. Apenas hab\u00edan compartido unos d\u00edas como marido y mujer antes de que la guerra lo obligara a huir. \u00bfSeguir\u00eda esper\u00e1ndolo? \u00bfEstar\u00eda viva? \u00bfLe guardar\u00eda a\u00fan ese amor primero, intacto? <\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Decidi\u00f3 que, pasara lo que pasara, ten\u00eda que intentarlo. Regresar a La Luisiana. Volver a ella. Aunque el camino estuviera lleno de peligros, aunque el mundo hubiera cambiado; su hogar segu\u00eda siendo ese abrazo que apenas hab\u00eda rozado, y que ahora se volv\u00eda su \u00fanica esperanza.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">El 1 de abril de 1939, la Guerra Civil Espa\u00f1ola lleg\u00f3 a su fin. Pero no la violencia. En Tomelloso, como en tantos otros lugares, las represalias cambiaron de bando: ahora eran los vencedores quienes sembraban el miedo. Mar\u00eda Jes\u00fas junto con su familia, a quienes hab\u00eda protegido durante los a\u00f1os m\u00e1s duros del conflicto, no olvidaron su gesto. En un acto de gratitud, le consiguieron un salvoconducto que pod\u00eda significar la diferencia entre la vida y la muerte. Antes de que las nuevas autoridades llegaran al pueblo, se despidi\u00f3 de aquella casa que fue refugio. Con el coraz\u00f3n latiendo entre la esperanza y el miedo, emprendi\u00f3 el camino de vuelta, guiado por la ilusi\u00f3n de reencontrarse con el amor que apenas hab\u00eda podido vivir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Finalmente, lleg\u00f3 a La Luisiana. El Marchenilla lo llev\u00f3 desde C\u00f3rdoba hasta su ansiado pueblo. A\u00f1os atr\u00e1s se march\u00f3 huyendo; ahora regresaba con la graduaci\u00f3n de sargento, amparado por un salvoconducto que, en teor\u00eda, deb\u00eda protegerlo.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En la estaci\u00f3n no le esperaba ning\u00fan familiar. Solo un grupo de \u00abflechas\u00bb -falangistas- vigilaban los andenes, controlando qui\u00e9n entraba y sal\u00eda de la poblaci\u00f3n. Al pasar frente a ellos, un sudor fr\u00edo le recorri\u00f3 la espalda. Volvi\u00f3 a sentir miedo; \u00a1No se equivocaba!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Al cruzar las primeras calles del pueblo, una pareja de guardias civiles ya lo aguardaba. Lo detuvieron llev\u00e1ndolo al cuartel. All\u00ed comenzaron los insultos, las vejaciones; lo desnudaron, lo golpearon sin piedad. Lleg\u00f3 un momento en que dej\u00f3 de sentir dolor. Solo pensaba en ella, en su mujer. Solo quer\u00eda despedirse. Y en ese instante, perdi\u00f3 el conocimiento. Pero sinti\u00f3 paz.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Despert\u00f3 al d\u00eda siguiente, magullado, ensangrentado. Lo subieron a un cami\u00f3n. Pens\u00f3 que su vida llegaba a su fin, pero no fue as\u00ed. Su destino era el campo de concentraci\u00f3n de Sanl\u00facar la Mayor, en Sevilla. <\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><span data-contrast=\"auto\">Lugar de paso, pero tambi\u00e9n de terror; donde los prisioneros eran clasificados seg\u00fan su implicaci\u00f3n con la causa republicana. Tras una valoraci\u00f3n, su destino pod\u00eda tomar tres caminos: regresar a su lugar de origen \u2014present\u00e1ndose ante la Junta de Calificaci\u00f3n compuesta por el alcalde, el jefe local de Falange, el comandante de la Guardia Civil y el cura p\u00e1rroco\u2014, ser trasladado a una prisi\u00f3n, o enfrentarse directamente al pared\u00f3n.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><span data-contrast=\"auto\">Cerca de mil hombres malviv\u00edan en barracones sin las m\u00ednimas condiciones de higiene. La \u00fanica comida diaria consist\u00eda en una sardina arenque y un trozo de pan duro \u00a1La situaci\u00f3n era inhumana!<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">A Pepe \u00abel a\u00f1ad\u00edo\u00bb lo salv\u00f3 su conducta ejemplar con la familia que lo acogi\u00f3 en Tomelloso. Gracias a ello, evit\u00f3 la ejecuci\u00f3n. Tras tres largos meses de incertidumbre, de penalidades; fue finalmente trasladado a la c\u00e1rcel de Sevilla \u00abLa Ranilla\u00bb.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Fue un destino maldito, s\u00edmbolo del terror que el r\u00e9gimen impuso tras la Guerra Civil. La prisi\u00f3n de La Ranilla, construida para 300 reclusos, albergaba en 1940 a m\u00e1s de 1.500 almas hacinadas, condenadas al olvido. Entre barrotes h\u00famedos y muros que rezumaban sufrimiento, soport\u00f3 palizas, castigos en celdas de aislamiento, hambre; el tormento de preguntarse cada noche si aquella ser\u00eda la \u00faltima. Desde aquel lugar part\u00edan camiones cargados de presos hacia las tapias del cementerio de San Fernando, donde les esperaba la muerte. La falta de higiene, las enfermedades como la del \u201cpiojo verde\u201d adem\u00e1s de la desnutrici\u00f3n, hac\u00edan del encierro una condena lenta, cruel, silenciosa. Aquel infierno no solo castigaba los cuerpos, sino que quebraba las almas.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En mitad de aquella oscuridad, entre muros fr\u00edos, humedad y silencio de muerte, cuando el alma parec\u00eda agotada de tanta pena, un rayo de esperanza logr\u00f3 abrirse paso; la visita de su mujer tras a\u00f1os de separaci\u00f3n. Con el rostro demacrado, la ropa hecha jirones y la mirada endurecida por el horror, sinti\u00f3 c\u00f3mo el mundo se deten\u00eda al verla. Valle apareci\u00f3 entre los barrotes como un susurro de vida, vestida con dignidad y tristeza, temblando de emoci\u00f3n contenida.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><span data-contrast=\"auto\">No hubo palabras, solo l\u00e1grimas. Se buscaron las manos a trav\u00e9s del hierro, dedos que apenas se rozaban, pero dec\u00edan m\u00e1s que mil discursos. \u00c9l rompi\u00f3 a llorar, por fin, como un ni\u00f1o que ha aguantado demasiado. Valle le bes\u00f3 los nudillos heridos prometiendole que seguir\u00eda luchando por \u00e9l. Su visita le devolvi\u00f3 algo que cre\u00eda perdido: el sentido de resistir, de mantenerse en pie, de seguir esperando.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En 1940, el r\u00e9gimen promulga la Ley del 4 de junio, que abre la puerta a indultos, concesiones de libertad atenuada o condicional para aquellos condenados con penas menores de seis a\u00f1os, o de seis a doce a\u00f1os si ya hab\u00edan cumplido la mitad de la condena. Pero para que esas medidas se hicieran efectivas, era imprescindible un informe favorable firmado por la \u201cJunta de Calificaci\u00f3n\u201d de su localidad natal -La Luisiana-.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Jos\u00e9 cumpl\u00eda los requisitos para optar a la libertad condicional, &nbsp;su mujer, decidida a sacarlo del infierno de La Ranilla, movi\u00f3 cielo y tierra. Se puso en contacto con Jos\u00e9 Gago Mart\u00ednez, conocido por todos como \u201cEl Farruco\u201d, una figura muy querida en el pueblo por su solidaridad con los m\u00e1s humildes. Su papel fue clave: habl\u00f3 con los miembros de la Junta de Calificaci\u00f3n logrando arrancar las firmas necesarias para el informe favorable. No solo eso, tambi\u00e9n gestion\u00f3 con esmero toda la documentaci\u00f3n que deb\u00eda presentarse ante el organismo de Justicia correspondiente.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><span data-contrast=\"auto\">El 16 de julio de 1940, acompa\u00f1ado por el taxista \u201cEl Carabo\u201d m\u00e1s un representante del Ayuntamiento, puso rumbo a Sevilla. Iban a traerlo, por fin, de vuelta a casa.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">El coche avanzaba lentamente por la carretera. Dentro, guardaba silencio, con la mirada clavada en el horizonte, como si temiera que todo aquello fuera solo un sue\u00f1o. diecinueve meses de oscuridad, de hambre, de golpes y de muerte quedaban atr\u00e1s. Ahora, el aire le parec\u00eda m\u00e1s limpio, m\u00e1s vivo, sent\u00eda la libertad.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559685&quot;:0,&quot;335559737&quot;:0,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240,&quot;335559740&quot;:279}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Cuando por fin divis\u00f3 el perfil de su pueblo, el coraz\u00f3n le dio un vuelco. Al final del trayecto se encontraba su esposa Valle. De pie, con las manos apretadas contra el pecho, conteniendo las l\u00e1grimas, la misma mujer que lo hab\u00eda esperado desde el primer d\u00eda de su huida. No hizo falta decir nada. Al bajarse del coche, camin\u00f3 hacia ella con paso vacilante, roto por dentro, pero vivo. Se fundieron en un abrazo largo, profundo, sin palabras. Solo respiraban. Estaban juntos de nuevo. Y eso, despu\u00e9s de todo, era una forma de vencer.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Comenzaba una nueva vida para la familia Ancio. Aunque las sombras del pasado segu\u00edan presentes \u2014vigilado de cerca por la temida Junta de Calificaci\u00f3n, obligado a presentarse cada mes en el cuartel de la Guardia Civil, sin un trabajo fijo en una sociedad devastada\u2014, El A\u00f1ad\u00edo se sent\u00eda inmensamente afortunado \u00a1Un superviviente junto a su mujer en su pueblo! Y eso, despu\u00e9s de todo lo vivido, parec\u00eda imposible. <\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En medio de tantas dificultades, segu\u00eda brillando una figura clave: \u201cEl Farruco\u201d. Result\u00f3 ser uno de esos hombres silenciosos y excepcionales que raramente aparecen en los libros de historia, pero cuya huella queda grabada en la memoria del pueblo. Durante la Rep\u00fablica ejerci\u00f3 como concejal en el Ayuntamiento de La Luisiana, cuando estall\u00f3 el golpe militar, supo mantenerse al margen de los extremos sin renunciar nunca a su integridad. Ni el miedo ni la represi\u00f3n logr\u00f3 doblegarlo. Continu\u00f3 tendiendo la mano a quien lo necesitaba. En tiempo oscuros, se convirti\u00f3 en refugio para muchos vecinos, para Jos\u00e9 Ancio, mucho m\u00e1s que eso: <\/span><span data-contrast=\"auto\">No solo lo sac\u00f3 de la c\u00e1rcel, tambi\u00e9n le ofreci\u00f3, dignidad, ropa, trabajo en su finca; incluso lo acompa\u00f1aba cada mes en su visita obligada al cuartel de la Guardia Civil. Caminando a su lado le recordaba que no estaba solo, que a\u00fan hab\u00eda humanidad en medio de tanta ruina.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La situaci\u00f3n social &#8211; econ\u00f3mica de la posguerra, marcada por el miedo, las represalias y una hambruna devastadora, transform\u00f3 las calles del municipio en un escenario de necesidad. Ni\u00f1os desnutridos, adultos fam\u00e9licos, ancianos consumidos por la avitaminosis, el tifus o la tuberculosis&#8230; La pobreza extrema obligaba a sobrevivir como se pod\u00eda: con algarrobas, cebada tostada, hierbas arrancadas del campo e incluso animales dom\u00e9sticos.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Muchos vecinos no tuvieron otra salida que emigrar. \u00c9l, junto a su familia emprendi\u00f3 el camino hacia Barcelona, donde encontr\u00f3 trabajo en la construcci\u00f3n. Fueron a\u00f1os de cierta estabilidad, incluso de felicidad. Pero una enfermedad implacable \u2014la leucemia\u2014 trunc\u00f3 de nuevo su vida. Entonces pidi\u00f3 una \u00faltima voluntad: regresar a su pueblo, La Luisiana, el lugar que lo vio nacer, para despedirse en paz, rodeado del calor de los suyos. Su hijo, Jos\u00e9 Ancio Cadenas, se desplaz\u00f3 a Catalu\u00f1a para acompa\u00f1arlo en ese viaje final hacia casa \u00a1<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">El 2 de Abril de 1974 nuestro protagonista nos dej\u00f3!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Jos\u00e9 Ancio Arroyo fue mucho m\u00e1s que un nombre olvidado por la historia oficial. Fue un hombre humilde que so\u00f1\u00f3 con un pa\u00eds m\u00e1s justo, pagando&nbsp;con a\u00f1os de c\u00e1rcel, palizas y humillaciones su compromiso con la libertad. Fue sargento en la defensa de Madrid, refugiado en Tomelloso, preso en La Ranilla, padre, esposo, vecino en su pueblo, La Luisiana. <\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Supo resistir cuando todo se derrumbaba, callar cuando hablar significaba morir, sonre\u00edr cuando apenas quedaban fuerzas. Su vida es memoria viva, es dignidad. Al recordarlo, no solo lo rescatamos del olvido: le damos el lugar que merece, entre los hombres valientes que, sin pedir nada, lo dieron todo.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><b><i><span data-contrast=\"auto\">Autor: Julio Jim\u00e9nez<\/span><\/i><\/b><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><span data-contrast=\"auto\">NOTA:<\/span><\/b><span data-contrast=\"auto\">&nbsp;Mi m\u00e1s sincero agradecimiento a <\/span><b><span data-contrast=\"auto\">Jos\u00e9 Ancio Cadenas<\/span><\/b><span data-contrast=\"auto\">, hijo del protagonista, cuyo testimonio oral ha sido el pilar fundamental para reconstruir esta historia de vida. Su memoria ha guiado cada paso del relato; \u00e9sta, ha sido contrastada con documentaci\u00f3n y art\u00edculos de investigaci\u00f3n que confirman la veracidad de los hechos narrados. Sin su voz, este testimonio no habr\u00eda sido posible. <\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span data-contrast=\"auto\">&nbsp;<\/span><b><i><span data-contrast=\"auto\">\u00a1Sin memoria no hay historia, sin historia no hay verdad!<\/span><\/i><\/b><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:2,&quot;335551620&quot;:2,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span data-ccp-props=\"{&quot;134233117&quot;:false,&quot;134233118&quot;:false,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:240}\">&nbsp;<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Unos meses antes de la ca\u00edda de Madrid, fue trasladado a Tomelloso (Ciudad Real) con el objetivo de proteger a la poblaci\u00f3n civil, as\u00ed como al campo de aviaci\u00f3n republicano situado en la Vereda de Socu\u00e9llamos. A apenas cien metros del casco urbano, se encontraba este aer\u00f3dromo de campa\u00f1a: sin iluminaci\u00f3n nocturna ni se\u00f1alizaci\u00f3n en &#8230; <\/p>\n<p class=\"read-more-container\"><a title=\"Historia de un superviviente: Jos\u00e9 Ancio Arroyo, \u00abEl a\u00f1ad\u00edo\u00bb III Parte\" class=\"read-more button\" href=\"https:\/\/laluisianaelcampillo.com\/index.php\/2025\/06\/22\/historia-de-un-superviviente-jose-ancio-arroyo-el-anadio-iii-parte\/#more-1762\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Historia de un superviviente: Jos\u00e9 Ancio Arroyo, \u00abEl a\u00f1ad\u00edo\u00bb III Parte\">Leer M\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1769,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1762","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria","no-featured-image-padding"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.3 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Historia de un superviviente: Jos\u00e9 Ancio Arroyo, &quot;El a\u00f1ad\u00edo&quot; III Parte - La Luisiana \/ El Campillo<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/laluisianaelcampillo.com\/index.php\/2025\/06\/22\/historia-de-un-superviviente-jose-ancio-arroyo-el-anadio-iii-parte\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Historia de un superviviente: Jos\u00e9 Ancio Arroyo, &quot;El a\u00f1ad\u00edo&quot; III Parte - La Luisiana \/ El Campillo\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Unos meses antes de la ca\u00edda de Madrid, fue trasladado a Tomelloso (Ciudad Real) con el objetivo de proteger a la poblaci\u00f3n civil, as\u00ed como al campo de aviaci\u00f3n republicano situado en la Vereda de Socu\u00e9llamos. 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Tenemos la buena costumbre de decir: - \u00bfD\u00f3nde vas? \u00bfDe d\u00f3nde vienes? \u00a1Vaya usted con Dios! En invierno nos reunimos delante de una chimenea o una mesa camilla a conversar. En verano, por las noches, llenamos las calles con sillas al fresco, \u00a1hablamos con nuestros vecinos! Aqu\u00ed, cuando la gente te invita a comer, tienes que llevar ganas y a \u00a1disfrutar! \u00a1sin prisas! Si tienes ni\u00f1os te dir\u00e1n -\u00a1Aaaaanda deja los chiquillos que corran! Cuando vengas a \ud835\udc73\ud835\udc82 \ud835\udc73\ud835\udc96\ud835\udc8a\ud835\udc94\ud835\udc8a\ud835\udc82\ud835\udc8f\ud835\udc82 \ud835\udc9a \ud835\udc6c\ud835\udc8d \ud835\udc6a\ud835\udc82\ud835\udc8e\ud835\udc91\ud835\udc8a\ud835\udc8d\ud835\udc8d\ud835\udc90 no te va a faltar de nada, para eso estamos aqu\u00ed.\\\"\",\"sameAs\":[\"http:\\\/\\\/laluisianaelcampillo.com\",\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/groups\\\/laluisianaelcampillo\",\"https:\\\/\\\/www.youtube.com\\\/channel\\\/UCUmMUaW8fE6WqnxnjRtHgHA\"],\"url\":\"https:\\\/\\\/laluisianaelcampillo.com\\\/index.php\\\/author\\\/admin3587\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Historia de un superviviente: Jos\u00e9 Ancio Arroyo, \"El a\u00f1ad\u00edo\" III Parte - La Luisiana \/ El Campillo","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/laluisianaelcampillo.com\/index.php\/2025\/06\/22\/historia-de-un-superviviente-jose-ancio-arroyo-el-anadio-iii-parte\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Historia de un superviviente: Jos\u00e9 Ancio Arroyo, \"El a\u00f1ad\u00edo\" III Parte - La Luisiana \/ El Campillo","og_description":"Unos meses antes de la ca\u00edda de Madrid, fue trasladado a Tomelloso (Ciudad Real) con el objetivo de proteger a la poblaci\u00f3n civil, as\u00ed como al campo de aviaci\u00f3n republicano situado en la Vereda de Socu\u00e9llamos. 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Tenemos la buena costumbre de decir: - \u00bfD\u00f3nde vas? \u00bfDe d\u00f3nde vienes? \u00a1Vaya usted con Dios! En invierno nos reunimos delante de una chimenea o una mesa camilla a conversar. En verano, por las noches, llenamos las calles con sillas al fresco, \u00a1hablamos con nuestros vecinos! Aqu\u00ed, cuando la gente te invita a comer, tienes que llevar ganas y a \u00a1disfrutar! \u00a1sin prisas! Si tienes ni\u00f1os te dir\u00e1n -\u00a1Aaaaanda deja los chiquillos que corran! Cuando vengas a \ud835\udc73\ud835\udc82 \ud835\udc73\ud835\udc96\ud835\udc8a\ud835\udc94\ud835\udc8a\ud835\udc82\ud835\udc8f\ud835\udc82 \ud835\udc9a \ud835\udc6c\ud835\udc8d \ud835\udc6a\ud835\udc82\ud835\udc8e\ud835\udc91\ud835\udc8a\ud835\udc8d\ud835\udc8d\ud835\udc90 no te va a faltar de nada, para eso estamos aqu\u00ed.\"","sameAs":["http:\/\/laluisianaelcampillo.com","https:\/\/www.facebook.com\/groups\/laluisianaelcampillo","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCUmMUaW8fE6WqnxnjRtHgHA"],"url":"https:\/\/laluisianaelcampillo.com\/index.php\/author\/admin3587\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/laluisianaelcampillo.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1762","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/laluisianaelcampillo.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/laluisianaelcampillo.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laluisianaelcampillo.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laluisianaelcampillo.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1762"}],"version-history":[{"count":57,"href":"https:\/\/laluisianaelcampillo.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1762\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1828,"href":"https:\/\/laluisianaelcampillo.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1762\/revisions\/1828"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/laluisianaelcampillo.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1769"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/laluisianaelcampillo.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1762"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/laluisianaelcampillo.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1762"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/laluisianaelcampillo.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1762"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}